¿Qué se sentirá al empezar una carrera y que después no te guste? Pues, de
eso sabe mucho nuestro protagonista de hoy, Mikel Aiertza. Éste hombre de
Aizarnabal, se encontró ante ese problema cuando se licenció en ingeniería
electrónica. Cuando empezó a trabajar en una empresa, se dio cuenta que no era
lo que quería, que no le llenaba. Pero, entonces, ¿qué era lo que de verdad
quería ser? Después de pensar mucho encontró la respuesta más buscada: MAESTRO,
¡quería ser maestro!
Así pues, a los 29 años de edad, empezó a estudiar en la Escuela
Universitaria de Magisterio en San Sebastián con el fin de trabajar como
docente en Educación Infantil. En los seis años que lleva ejerciendo como
maestro, su curriculum nos demuestra que ha experimentado mucho. tenido la
oportunidad de trabajar en distintos colegios como escuelas cristianas,
escuelas de campo (landa eremuko eskolak)... entre todos los centros que ha
pisado sólo uno ha sido concertada, Larramendi ikastetxea en Donostia. También
hay que tener en cuenta que ha trabajado durante un año en una guardería de
Antzuola con niños de 0 y 1 años de edad. “Fue más un rol de madre que otra
cosa”. Esas palabras fueron las que describieron su estancia. A pesar de que le
parezca que la experiencia vivida ha sido bonita, aunque a su parecer dura,
prefiere la Educación Infantil porque da más opciones en todos los ámbitos.
Pero, no todo ha sido camino de rosas en su
profesión. Una vez le tocó estar dos semanas de sustituto en la escuela
de Altza donde pasó su peor estancia como docente. Estuvo sumergido en una
jungla donde los alumnos, originarios de familias desestructuradas pasaban los
recreos peleándose y los profesoren no intervenían.
A día de hoy da clases a niños de 5 años en la escuela Joxemiel Barandiaran
de Ataun. En total tienen 160 alumnos y por lo que él subraya, lo positivo que
tienen este tipo de escuelas, es que cada alumno tiene la oportunidad de
utilizar un ordenador sin tener que compartirlo con más alumnos al mismo
tiempo. La escuela cuenta con una página
web creada por uno de los profesores donde comparten su información con
cualquiera que esté interesado en ella. También podemos encontrar un lipdub en
la que los participantes son los alumnos y del cual pudieron aprender mucho. Por
otra parte, también comparten con los visitantes de la página un apartado
llamado Otsoa irratia donde
graban audios en el centro como si fuera una emisora para que después los
oyentes puedan apreciar su trabajo desde casa.
Hemos podido oír muchas vivencias de Mikel pero su lista de trabajos no se
limita a esto, ¡no señor! Mikel no sólo se dedica a la docencia sino que tiene
su propio blog, llamado Txorimalo, en el que narra cuentos infantiles, prepara videos… todo empezó
hace unos años cuando daba clases de teatro a niños. Decidió escribir una obra
de teatro por culpa de una pesadilla que tuvo y que gracias a la ayuda de
plantearse lo maravilloso que podría ser soñar lo que quisiésemos. De esta
manera nació su primer trabajo bajo el título de Ametsen fabrika con la
colaboración de la Bertso eskola.
Teniendo en cuenta que su público son los más
pequeños de la casa, su objetivo
principal es que los niños lo pasen en grande, aunque no depende solo de ello,
porque siempre intenta transmitirles algún mensaje. Por ejemplo, con la obra de
teatro de Ametsen fabrika nos intenta
decir que los sueños no se pueden programar, que son naturales; por lo que si
son negativos, tenemos que vivir con ellos porque no los podemos evitar. Está
claro que para escribir se necesita inspiración pero también sabemos que no
siempre la conseguimos. Entonces, ¿de dónde la saca Mikel? A veces se le vienen ideas a la mente con la
excusa de tener que escribir un cuento; otras veces, tiene un sueño y le ayuda
a inspirarse para escribir; y otras veces se inspira en los documentales que
ve.
Otro de sus
obras de arte es Kontikan donde se
narra la historia de una princesa está destinada a casarse con un príncipe a la
que ella no quiere; lo que le gusta es estar al lado de los más
necesitados Por lo que un día decide
acudir al dragón que vive en el monte Kontikan
para pedirle ayuda. Tras pedirle un
deseo, su suerte cambiará.
Seis años de
trabajo, seis años de ilusión han dado sus frutos para que una persona
encuentre su vocación, su felicidad. Tened en cuenta, tenemos que seguir
nuestros sueños más anhelados sin dejarlos atrás porque puede que alguna vez
tengamos la oportunidad de hacerlos realidad y conseguir esa motivación para
seguir adelante.
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